Claves para aprender a vivir el sufrimiento o el dolor

¿Cómo aprender a vivir el sufrimiento?

el sufrimiento

Escrito por: Lorena Gómez

Psicóloga Católica

La definición de la palabra sufrimiento es la experiencia del mal o la privación de algún bien. Aunque comúnmente es sinónimo a dolor, el sufrimiento es más bien la reacción al dolor y por lo tanto es un factor muy importante en la espiritualidad cristiana.

El sufrimiento puede ser desencadenado por muchos factores como consecuencia de la naturaleza como son: la enfermedad, la debilidad física, la pérdida de los seres queridos, los achaques de la edad, etc.

Otros son debidos a causas naturales como pueden ser los terremotos, las inundaciones, los huracanes, incendios, desastres cósmicos, etc.

Están también los sufrimientos como consecuencia del mal uso que el hombre hace de la libertad, está el caso de la violencia, los genocidios, el terrorismo, la droga, las violaciones, la infidelidad, el abandono, etc., Y a su vez, también encontramos los sufrimientos ocasionados como fruto del amor al prójimo, como por ejemplo cuando una Madre ve que su hijo se aleja de Dios, o se encuentra sumergido en la droga, el sexo, la pornografía, etc.

Está también el sufrimiento de personas que llevan la cruz de tener que vivir con la inclinación a la homosexualidad, al lesbianismo o hacía otro tipo de desviación sexual cuando en realidad no quieren seguir ese mal camino. Todo este tipo de pensamientos y tendencias les produce un gran sufrimiento moral que lleva muy dentro de la persona y que lo hace experimentar sentimientos de frustración y de desesperación.

En definitiva, el sufrimiento puede desencadenarse desde muchos puntos de vista y nos aclara al mismo tiempo cómo el hombre de todos los tiempos sufre de diferentes modos, que no siempre son considerados por la medicina, ni siquiera en sus más avanzadas especialidades, pues el sufrimiento es algo todavía más amplio que la enfermedad.

Aunque se suelen emplear indistintamente los términos dolor y sufrimiento no son sinónimos, el dolor hace referencia al orden de lo somático, de lo fisiológico, y se define como una sensación desagradable producida por la acción de estímulos exteriores o que pueden ser causadas por el mismo organismo. En este caso interviene la medicina.

El sufrimiento, aunque a veces parte de un dolor físico, es más psicológico, pues está en más relación con la persona y conecta con otros factores como son su personalidad, su actitud ante las dificultades, sus emociones, etc.

De hecho, el sufrimiento es algo todavía más amplio y complejo que la enfermedad, pues está más profundamente enraizado en la humanidad misma del hombre.

Cuando distinguimos entre el sufrimiento físico y moral, tenemos que ver al hombre desde una dimensión doble como es la corporal y espiritual. Aunque las palabras “sufrimiento” y “dolor” se pueden usar, hasta un cierto punto como sinónimos, el sufrimiento físico se da cuando el cuerpo duele, mientras que el sufrimiento moral es dolor del alma, el cual es un dolor de tipo espiritual.

Teniendo claridad de este punto al comenzar a tratar este tema, Ud. querido lector podrá situarse desde cualquier dimensión al hablar de la palabra sufrimiento.

El sufrimiento es un compañero inevitable en nuestras vidas con el cual debemos aprender a convivir, pues siempre tendremos situaciones difíciles que afrontar durante toda nuestra existencia, por tanto, no trato de brindarte una guía para evitar el sufrimiento, ni tampoco una fórmula mágica para enseñarte cómo dejar de sufrir, pues ante todo debes aceptar que detrás de cada pena Dios esconde un plan divino para ti, que siempre redundará en un bien mayor aunque no lo comprendas.

El objetivo principal que intento desarrollar a través de la lectura de este artículo es ayudarte a que empieces a ver el sufrimiento desde una nueva perspectiva que te abrirá la puerta a encontrar una nueva esperanza. Por consiguiente, aprenderás nuevos sentidos que te ayudarán a acoger el sufrimiento en un modo positivo, y a su vez esto te servirá como un medio para vivir cada día más unido a Dios y al prójimo, de lo contrario el sufrimiento mal vivido te podrá llevar a la desesperación y a optar por caminos errados que muy seguramente te traerán muy malas consecuencias en tu vida y en la de los demás.

Cuando hablamos de la palabra sufrimiento nos estamos refiriendo al físico y moral que puede ser producido por una enfermedad, o la pérdida de un familiar, la separación de un matrimonio, el problema de un hijo drogadicto, la culpa generada en una mujer por un aborto, la perdida de las facultades mentales, etc.

Cuando se nos presentan estas situaciones, uno puede tomar decisiones y caminos equivocados que nos pueden llevar a la desesperación, al suicidio, a la drogadicción, al alcoholismo, al abuso del sexo y quizás hasta la violencia homicida entre otros.

Todos estos caminos son errados que si en un principio nos provocan placer, al final de cuentas terminarán por destruirnos a nivel físico, moral, emocional, social y espiritual.

Otras personas por el contrario, con una visión más amplia optan por el camino de la resignación, el cual en sí mismo es muy bueno porque puede ayudarnos a aceptar el dolor en nuestras vidas como un medio eficaz para crecer y madurar como personas humanas sujetas a la debilidad. No obstante, la resignación es apenas el primer paso para comenzar a caminar hacia la meta, la cual es lograr aprender a vivir ese sufrimiento como Jesús mismo lo vivió, ¡éste debe ser nuestro máximo objetivo!

Recordemos que el sufrimiento dentro de la Doctrina Católica tiene también un sentido de purificación y de mayor unión con Cristo en su Pasión, ya que se convierte en un instrumento que nos puede ayudar a descubrir nuevas formas de encuentro con Dios.

Quiero invitarte a que medites de manera atenta estas palabras tan consoladoras del Beato Juan Pablo II. Tomadas de su Encíclica Salvifici Doloris, las cuales deben convertirse para cada uno de nosotros en un proyecto de vida:

“El sufrimiento está presente en el mundo para provocar amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo, para transformar toda la civilización en la “civilización del amor”. Así como todos son llamados a “completar” con el propio sufrimiento “lo que falta a los padecimientos de Cristo” (Col. 1,24). Cristo al mismo tiempo ha enseñado al hombre a hacer bien con el sufrimiento y a hacer bien a quien sufre. Bajo este doble aspecto ha manifestado cabalmente el sentido del sufrimiento”. 

Ahora bien, veamos algunas claves para aprender a vivir el sufrimiento. Te invito a que escuches esta charla donde explico y profundizo este tema que te puede ser de gran ayuda espiritual.

 

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