¿Cómo es el purgatorio?. Beata Ana Catalina Emerick

almas del purgatorio
La Beata Ana Catalina Emmerick (1774-1824) dice que, siendo niña, fue conducida por su ángel al purgatorio.  allí muchas almas que sufrían vivos dolores y que me suplicaban orara por ellas. Parecía un profundo abismo…

 

Allí vi hombres silenciosos y tristes en cuyo rostro se conocía, sin embargo, que en su corazón se alegraban como si pensaran en la misericordia de Dios.

 

Conocí que aquellas pobres almas padecían interiormente grandes penas. Cuando oraba con fervor por las benditas ánimas oía muchas veces al oído voces que me decían: Gracias, gracias…

 

Dios me ha dado la gracia, muchas veces, de ver subir al cielo con infinita alegría a muchas almas del purgatorio. ¡Cuántas gracias he recibido de las benditas almas!

 

¡Cuánto se les olvida, mientras que ellas suspiran ardientemente por ayuda! Todo lo que hacemos por ellas les causa una inmensa alegría…

 

Allí en el purgatorio he visto a protestantes que han vivido piadosamente en su ignorancia. Están abandonados, porque carecen de oraciones…
También me he dado cuenta de que el poder aparecerse para pedir auxilio y sufragios es una gracia señalada que Dios da a algunas almas… Triste cosa es que las almas benditas sean ahora tan pocas veces socorridas.
Es tan grande su desdicha que no pueden hacer nada por sí mismas.

 

Pero, cuando uno ruega por ellas o sufre por ellas o da una limosna por ellas, en ese mismo momento se ponen tan contentas como aquel a quien dan de beber agua fresca, cuando está a punto de desfallecer de sed…

 

Los santos del cielo no pueden hacer nada por ellas. Todo lo tienen que esperar de nosotros… El sacerdote que rece devotamente las horas, con intención de satisfacer portas negligencias de estas almas, puede procurarles un indecible consuelo.

 

Además, la bendición sacerdotal penetra hasta el purgatorio y consuela como rocío del cielo a las almas a quienes con fe firme bendice el sacerdote”.

 

EL PURGATORIO DE UN SACERDOTE

 

“He visto a un sacerdote muy piadoso y caritativo que murió anoche a las nueve. Ha pasado tres horas en el purgatorio por haber perdido el tiempo en hacer bromas. Este sacerdote tenía que haber permanecido varios años en el purgatorio, pero ha sido socorrido con muchas misas y oraciones. A este sacerdote lo he conocido mucho” (3 1-12-1820).

 

 

“No puedo explicar la compasión que me causa ver a las almas del purgatorio. Pero nada hay más consolador que contemplar su paciencia y ver cómo se alegran las unas de la salvación de las otras.

 

FUENTE: Más allá de la Muerte  Autor: P. Angel Peña O.A.R

 

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