¿Por qué no es bueno tener relaciones prematrimoniales?(Estadísticas y video)

¿Es mejor vivir juntos antes de casarse para tener un buen futuro?

En los últimos 30 años, el número de parejas que viven juntas y tienen relaciones sexuales prematrimoniales ha aumentado enormemente. Se dice que casi la mitad de las parejas que acuden a un sacerdote para casarse en la Iglesia Católica, están viviendo juntas. ¿Y tú piensas que el vivir con tu pareja antes de casarte es mejor para tener un buen futuro juntos? Si eso es lo que tú. ya estás haciendo, es importante que estés consciente de los muchos y diferentes aspectos de esta decisión, así como de sus implicaciones para tu propio futuro.

Preguntas que debes hacerte

1. ¿Por qué decidiste vivir con tu pareja (esto es, por miedo a hacer un compromiso permanente, para probar la relación, por conveniencia, porque necesitabas compañía, por razones monetarias o para escapar de tu hogar)?

2. ¿Qué has aprendido de esa experiencia? ¿Cómo ha afectado esta tu relación?

3. ¿Qué o quién te está presionando para que te comprometas a casarte en este momento? ¿Existen presiones externas?

4. ¿Por qué has acudido ahora a la Iglesia Católica en lugar de a otra iglesia o a un juez de paz o notario para que te case?

5. Si tener la bendición de Dios es importante para ti, ¿no te preocupa el hecho de que al vivir con tu pareja antes de casarte estás violando los mandamientos de Dios?

La mayoría de las parejas saben que la Iglesia Católica enseña que vivir juntos sin casarse es para la pareja un pecado grave, pero muchos no comprenden por qué esto es así. Hay tres áreas importantes a considerar con respecto al por qué la Iglesia se opone a que las parejas vivan juntas sin casarse:

1. Es contrario a la ley de Dios.

2. La falta de comunicación entre la pareja, la cual es una consecuencia de esta decisión.

3. Su efecto social negativo en lo que concierne a la comunidad.

La Ley de Dios

El matrimonio es un compromiso entre tres personas: un hombre, una mujer y Dios. Sin embargo, las Escrituras dicen que las relaciones sexuales prematrimoniales ofenden a Dios. “Que todos respeten el matrimonio y mantengan la pureza de sus relaciones matrimoniales; porque Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio” (Hebreos 13:4).

Cuando las parejas viven juntas sin casarse, han dejado a Dios fuera de su relación, pues no han hecho ningún compromiso ante Él. Al comenzar su vida juntos, sin incluir a Dios, la pareja establece un precedente de excluir a Dios de su relación.

Según las enseñanzas de la Iglesia Católica, las relaciones sexuales antes del matrimonio son un grave acto inmoral, que priva a la persona de la gracia de Dios. Por tanto, la pareja que vive en concubinato, no debe recibir los sacramentos de la Eucaristía o la Reconciliación (Confesión), hasta que deje de tener relaciones sexuales. Además, si la pareja no recibe el Sacramento de la Reconciliación (confesión) antes de casarse por la Iglesia Católica, no será bendecida con todas las gracias que provienen del Sacramento del Matrimonio. Sin embargo, si la pareja decide dejar de tener relaciones sexuales, puede volver a recibir los sacramentos, siempre y cuando reciba el Sacramento de la Reconciliación antes de comulgar.

Las relaciones sexuales en el matrimonio constituyen uno de los más grandes regalos de Dios. No son algo sucio ni causan culpabilidad. Sin embargo, un hombre y una mujer que están viviendo juntos sin casarse y conocen las enseñanzas de la Iglesia, probablemente sentirán culpabilidad. Esto les puede dar un sentido equivocado a las relaciones sexuales, e inclusive puede causar cierta culpabilidad una vez que ha tenido lugar el matrimonio. La pareja que no tiene relaciones sexuales antes de casarse o deja de tenerlas, de cierto tendrá una mejor luna de miel y una comprensión más fructífera después de casada, de la relación sexual matrimonial.

Comunicación

El matrimonio es un compromiso serio. Las personas deben tomarse el tiempo suficiente para hablar, pensar y orar con calma y claridad. Si la pareja está viviendo una vida casta; es decir, se está absteniendo de tener relaciones sexuales, cada una de esas personas podrán pensar más objetivamente sobre el compromiso que van a hacer, sin ser excesivamente influenciadas solamente por la atracción sexual.

La comunicación no es igual entre las parejas que viven juntas, que entre las que no lo hacen. Las relaciones sexuales se pueden convertir en un modo de resolver los problemas en las primeras etapas de la relación, cuando en realidad lo que se necesita es el diálogo. El tener un período de abstinencia sexual le permite a la pareja estar consciente de la necesidad de tener intimidad emocional, no simplemente genital. La relación entonces puede crecer con respecto al respeto mutuo, la amistad y finalmente la confianza.

Hacer un compromiso con otra persona es hacerse transparente y vulnerable con respecto a las emociones y los sentimientos. Cuando esto ocurre en un espíritu de amorosa confianza, la pareja está lista para hacer un compromiso de por vida ante Dios, y finalmente, para disfrutar mutuamente de la intimidad sexual con su cónyuge.

 

Tu comunidad

Cuando está planeando su boda, rápidamente la pareja se da cuenta, de que su casamiento involucra a otras personas también: sus padres, su familia, sus amistades y a toda la comunidad cristiana.

La Iglesia espera que sus miembros sean castos antes de casarse (es decir, se abstengan de tener relaciones sexuales). Si la pareja vive junta antes de casarse, la situación confundirá y escandalizará a la comunidad. La confundirá porque las personas se preguntarán si la Iglesia ha cambiado su enseñanza sobre las relaciones sexuales prematrimoniales. La escandalizará porque presentará un ejemplo a los miembros más jóvenes de la comunidad (hermanos, hermanas, sobrinos y sobrinas), haciéndoles creer que este es un comportamiento apropiado para un cristiano.

La decisión de no vivir juntos sin casarse le envía un mensaje a la comunidad, de que la pareja toma en serio su matrimonio y su relación con Dios. Es importante mencionar también que la mayoría de los padres prefieren que sus hijos no vivan con su pareja antes de casarse. Finalmente, la decisión de no vivir juntos sin casarse, es un ejemplo para futuros hijos y nietos, de que la pareja respeta a Dios y a Su Iglesia.

 

Estadísticas

Aunque a nadie le gusta que lo consideren una estadística, podemos aprender mucho de las parejas que han vivido juntas sin casarse y de lo que ellas han aprendido.

– Las parejas que viven juntas antes de casarse tienen una probabilidad de un 50% mayor de divorciarse, que las que no lo hacen (1).

– El convivir antes de casarse debilita el compromiso de casarse porque produce actitudes y valores que aumentan la probabilidad de divorciarse (2).

– El concubinato está relacionado con una menor exclusividad sexual después del matrimonio. (Es decir, el adulterio es más común.) (3)

– Los que viven juntos sin casarse afirman que contraen matrimonios que son menos felices, tienen menos comunicación con su cónyuge y un compromiso menos fuerte con la institución del matrimonio que los que no viven juntos antes de casarse (4).

Las evidencias que proporcionan estas estadísticas claramente indican, que aquellos que deseen tener un matrimonio sano y duradero, no deben vivir juntos antes de casarse. Todas estas son las razones por las cuales la Iglesia Católica siempre ha enseñado que el concubinato es un pecado y además es malo para la pareja, inclusive después de su matrimonio. Por tanto, una persona honesta y sincera se dará cuenta de que ese comportamiento no es bueno para su futuro.

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Nota: Esta es una traducción autorizada del folleto titulado “Cohabitation: Is it Right for Your Future?”. Para obtener una copia (en inglés), diríjase al Padre Greg Markey, St.Peter Church, 695 Colorado Avenue, Bridgeport, CT, 06605. Teléfono : (203) 366-5611.

TESTIMONIOS DE JOVENES

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