Testimonio de jóvenes que viven su noviazgo en castidad(2)

Conserva con santo orgullo tu pureza. No te dejes impresionar por nada que sea impuro, ya que por mucho que brille en el exterior, encubre inmundicia y suciedad en su interior. Evita la compañía de hombres corrompidos, las conversaciones de doble sentido, los libros y espectáculos pornográficos. Y busca siempre moderación, trabajo responsable, diversiones sanas, y todo lo que te lleva a fortalecer tu voluntad y a purificar tu alma con nobles ideales. 

Y tú querido joven, ¿ya conoces a la que será tu esposa? ¿La quieres mucho? Respétala.
No te permitas con ella conversaciones inmorales, no la engañes con sutilezas, no le pidas un matrimonio a prueba ni una “prueba de amor”.

Ten prudencia, no te creas seguro ante la tentación. Evita estar a solas con ella en lugares solitarios o apartados. Sé prudente. Tu amor a ella debe ser siempre puro y limpio, con la ilusión de llegar vírgenes los dos al matrimonio. Evita los abrazos y besos apasionados y los tocamientos indecorosos, que dejan amargura y remordimiento en el corazón. Reflexión tonada del Padre ángel Peña. Libro: la alegría de amar.
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