Testimonio de jóvenes que viven su noviazgo en castidad(1)

Los novios deben vivir su noviazgo como una espera para conocerse y para madurar en el amor mutuo. Y deben comportarse con prudencia y respeto mutuo para no caer en la tentación. “Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia… Y reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en santidad” (Catecismo 2350).

Querida joven, si Dios te ha dado la vocación del matrimonio, busca a aquel hombre bueno, que Dios quiere regalarte desde toda la eternidad. Desde toda la eternidad, Dios pensó en ti y en el que sería tu compañero. Y te dio las cualidades necesarias para cumplir bien tu misión de esposa y de madre; lo mismo que a él le dotó de las cualidades necesarias para ser un buen esposo y padre.

¿Todavía no has encontrado a tu futuro esposo, a aquel que Dios ha creado para ti? Él es un bello regalo de Dios para ti. Pide a Dios con perseverancia que te lo muestre cuanto antes y que no te equivoques en la elección. Dile así: “Señor, te pido que me ilumines para escoger bien a mi futuro esposo; y dame tu gracia para formar con él esa familia unida, que tú deseas para nosotros”.
Pero procura, desde ahora, vivir pensando en él y prepararle un cuerpo sano y un alma pura como el mejor regalo que le vas a dar el día de tu matrimonio. La vida pura es fuerza, alegría, libertad, hermosura. ¿No vale la pena luchar por ella?

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